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La importancia de educar el paladar de tus hijos

La importancia de educar el paladar de tus hijos

La mayoría de los adultos nos quejamos de lo difícil que nos parece hacer dieta y renunciar a aquello que nos gusta comer. En este artículo te damos consejos sobre cómo educar el paladar de tu hijo para que adquiera un gusto por la comida saludable y evitar que de mayor tenga problemas de sobrepeso. ¡Sigue leyendo!

Establecer una relación sana con la comida

Es importante que sepas que “el comer” no es como los demás hábitos de cepillarse los dientes, lavarse las manos o hacer la cama. Comer involucra gusto, apetito, textura, temperamento, capacidad de escuchar de los padres y confianza entre padres e hijos. No se trata de engañar al niño para que coma lo que tiene enfrente de él, sino de ayudarle a comer bien hoy para comer bien en la edad adulta.

Consejos simples para la vida diaria

Te damos una lista de consejos para evitar que tu hijo forme una relación poco sana con la comida:

No fuerces a tu hijo a comer

Hay edades en las que los niños necesitan menos energía que otras pues su tasa de crecimiento se ha frenado, esto se manifiesta en una falta de apetito.

El forzar a que tu hijo se termine el plato completo, puede llegar a establecer una relación negativa con la comida. Este tipo de acciones produce náuseas, vómitos, ansiedad y sensación de no tener control sobre sus decisiones.

A la larga estos sentimientos se reflejan en no comer gran variedad de alimentos y  sentir rechazo por alimentos nuevos. E incluso comer demasiado pues se ha perdido la sensación de saciedad, o se tiene pero se ha aprendido a ignorarla.

Una solución al problema de que los niños no comen es negociar con ellos la cantidad que quieren comer en cada una de las comidas.  Si aún con lo anterior no quiere comer entonces permite que se levante de la mesa una vez se haya finalizado el horario de la comida y que vuelva a comer en la siguiente comida con toda la familia. La solución no es mantener el plato delante del niño durante toda la tarde.

No premies ni castigues con comida

La comida debe de mantenerse en la mente de tu hijo como un medio para mantener su energía y salud. Usar la comida para premiar buenas actitudes, chantajear para conseguir un comportamiento deseado o consolar, no es la práctica más recomendable. Este tipo de comportamiento, puede ocasionar que de mayor recurra a premiar el trabajo duro con alguna comida abundante al final del día o que utilice la comida como medio para cambiar de estado de ánimo.

Este tipo de actitudes las podemos reconocer en nosotros mismos, seguramente te ha ocurrido que después de un largo día de trabajo te dices a ti mismo que “te mereces” un chocolate como premio a tu esfuerzo.

Como padres, tenemos la responsabilidad de ayudar a desarrollar el enfoque con el cual nuestros hijos ven la comida. No recurras al remedio inmediato, antes de dar un dulce a tu hijo como premio, piensa a largo plazo que repercusión puede tener.

Dale atención a los alimentos sanos

Estamos acostumbrados a emocionarnos y festejar cuando llega el postre a nuestra mesa o cuando alguien nos regala una piruleta.

Esa misma emoción podemos provocar en nuestros hijos si empezamos a ponerle atención a las demás comidas. Imagina ¿qué pasaría si de postre hay melón?, puedes emocionarte y decir “¡que delicia!, hoy tendremos melón de postre”. Así tus hijos lo relacionarán como algo bueno y divertido.

No prohibas los alimentos palatables

Generalmente las opciones a las que recurrimos son las más radicales puesto que son las más fáciles de pensar. El no comprar alimentos palatables como galletas, chocolates, chuches y dulces, no necesariamente ayudará a que tus hijos no los coman.

Las prohibiciones en los seres humanos suelen tener el efecto contrario, mientras menos te recomienden comerlo, más ganas de hacerlo te dan.

Una mejor opción es tener este tipo de alimentos en casa y hacer que los niños entiendan que la frecuencia de consumo de estos debe de ser menor en comparación con los alimentos sanos.

Una buena estrategia es responder ante la petición de un chocolate diciendo: “Está bien, puedes comerlo, recuerda que con moderación”. Si te pide un segundo pedazo puedes responder diciendo “ya has comido uno, otro día comerás otro”. Este tipo de comportamiento por tu parte ayudará a que el niño entienda que no es un alimento prohibido, que está a su disposición pero que debe comerse esporádicamente ya que no es tan importante como otros alimentos.

Si siente la libertad de comerlo, probablemente no se obsesione con la idea de conseguirlo y no exagerará en su consumo una vez que lo tenga enfrente.

Estos son simples consejos que puedes tomar en cuenta para educar el paladar de tu hijo y formar su relación con la comida. Llevarlos a cabo puede ser un reto importante pero recuerda, la práctica hace al maestro.

 Artículo por Medicadiet

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