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Lactancia y Dietas Hipocalóricas, relación indeseable
La lactancia es el período en el que los requerimientos nutricionales aumentan algo más que en el embarazo debido a la cantidad de alimento que se va a transmitir al pequeño. Se necesitan aproximadamente 500 kcal más de la dieta normal que suele realizarse.
Los objetivos que se deben alcanzar son:
- Cubrir las necesidades de la madre, para evitar deficiencias nutricionales.
- Cubrir las necesidades del bebé en cuanto a la calidad y el volumen de leche.
¿Por qué NO debes hacer dieta?
La alimentación durante la lactancia no debe ir enfocada a bajar de peso sino a garantizar un correcto estado de salud. Se debe seguir una alimentación completa, desde el punto de vista energético y nutricional. No debes preocuparte si aún no has bajado los kilos de más que cogiste durante el embarazo; los bajarás en torno a dos o tres meses.
Por tanto, no debes hacer una dieta hipoproteica ni hipocalórica, ya que al bebé no le será suficiente para alimentarse.
Aquí tienes algunos consejos para una alimentación variada en esta etapa:
- Menú sano y variado. Los niveles de proteínas, grasas e hidratos de carbono de la leche materna no son proporcionales con los niveles de los mismos en la dieta de la madre. Lo que si está relacionado es la cantidad de dieta materna (es decir, lo que consume la madre) con la cantidad de leche que se produce. Por esta razón se recomienda que continúes con la dieta sana y variada. Esto significa una dieta rica en hidratos, proteínas y grasa y que no presente déficit de ningún micronutriente.
- Extra de energía. Como hemos señalado, el aumento de requerimientos nutricionales eleva las calorías de tu dieta normal a 500 kcal más sobre esta. Esto es algo flexible; en algunos casos si se ha acumulado mucha grasa durante el embarazo ya no es necesario este aporte extra de energía, pero si después del nacimiento del pequeño tu peso está por debajo del habitual, debes incrementar las calorías.
- Los minerales son fundamentales. El calcio es uno de los más importantes durante esta etapa. Debe aumentarse su consumo en torno a 1200 mg al día (lo equivalente a un litro de leche). Es muy importante debido a la calcificación de los huesos. Alimentos ricos en este mineral son la leche y sus derivados lácteos. El hierro en esta etapa no es tan necesario como en la gestación, pero es imprescindible; gracias a las carnes y las fuentes vegetales lo puedes introducir en tu dieta. El zinc y el cobre también son importantes, los cuales están presentes en las legumbres, el marisco, los cereales enriquecidos…
- No te olvides de las vitaminas. Especialmente las vitaminas A (acelgas, zanahorias, hígado, yema de huevo), E (frutos secos, pescado, aceites vegetales) y D (salmón, sardinas, huevos, leche, cereales) entre las liposolubles y C (cítricos, patatas, tomates) entre las hidrosolubles.
- Acuérdate de beber. Debes cuidar la ingesta de líquidos para que la leche tenga un volumen adecuado. Para esto debes tomar aproximadamente ocho vasos diarios de líquidos: agua, zumos, caldos… Te recomendamos no tomar té, café ni bebidas estimulantes, ya que son demasiado excitantes y pasan directamente a la leche materna.
- Evita el alcohol. Pasa a la leche materna y produce efectos perjudiciales para el bebé.
Artículo por Medicadiet
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El Ácido Fólico y las Embarazadas, una Buena Relación
Durante el embarazo, los requerimientos vitamínicos y minerales se ven incrementados para preparar al futuro bebé y cubrir las necesidades de la madre. Para saber más sobre la relación que pueden tener estos componentes sobre el feto se han realizado varios estudios sobre cómo la nutrición de la madre puede influir sobre el desarrollo correcto del feto, sobre todo centrándose en uno de los micronutrientes más importantes: el ácido fólico.
¿Qué demuestran estos estudios?
Según el estudio “Effect of Women’s Nutrition before and during Early Pregnancy on Maternal and Infant Outcomes: A Systematic Review” el consumo de alimentos ricos en ácido fólico en la dieta materna previene el riesgo de aparición de defectos en el desarrollo del tubo neural del feto (espina bífida y anencefalia). Este riesgo es disminuido cuando previamente al embarazo (de uno a tres meses antes) se realiza una dieta con alimentos ricos en ácido fólico.
No son necesarios los suplementos, (a no ser que tu médico te lo recomiende porque lo vea esencial, si la dieta es insuficiente) teniendo en cuenta que una dieta completa en los micronutrientes que se necesitan es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del feto y así asegurar su correcto crecimiento. Es decir, es más aconsejable que antes de la concepción se tenga el suficiente aporte de ácido fólico y así evitar los futuros problemas, y se siga tomando en los tres primeros meses de la gestación, como mínimo, para asegurar la reducción del riesgo de defectos del tubo neural del bebé.
Dentro del mismo estudio se hizo una investigación sobre cómo a largo plazo puede afectar un déficit de ácido fólico en la dieta materna al lenguaje en los niños, donde se dedujo que, igualmente, si se consumen previamente a la concepción alimentos ricos en folatos y se cubren las necesidades de este micronutriente se reduce en un 20% el riesgo de retraso de habla en niños de hasta tres años.
¿Dónde encontramos el ácido fólico?
Encontramos los folatos (la forma natural del ácido fólico) sobre todo en las verduras de hoja verde, las legumbres, los cereales y algunas frutas.
- Verduras: espárragos trigueros, lechuga, tomate, espinacas, remolacha roja, acelgas… Introducirlas en tu menú a la hora de comer o como guarnición es una buena opción.
- Legumbres: los guisantes, alubias, judías, lentejas… tienen un alto contenido. Puedes consumirlas como primer plato, hasta cuatro veces a la semana para repartirlas correctamente.
- Cereales: maíz, pan integral… Puedes consumirlos en el desayuno para que no se te hagan muy pesados.
- Frutas: especialmente los cítricos como la naranja, las fresas, o la papaya. A media mañana, para merendar o de postre.
El consumo de ácido fólico previo a la concepción para cubrir las necesidades diarias es de 0,4-0.8 mg al día.
Así que si estás pensando quedarte embarazada, sigue nuestros consejos para cubrir tus necesidades energéticas y las de tu futuro bebé.
Artículo por Medicadiet
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Como Luchar contra la Retención de Líquidos
¿Quién no se ha notado alguna vez las manos, las piernas o los pies algo hinchados? En ocasiones el organismo no es capaz de eliminar el líquido necesario para mantener un equilibrio hídrico adecuado favoreciendo una mayor acumulación de líquidos en los tejidos, haciéndonos sentir “hinchados”.
La retención de líquidos puede ser debida a muchos factores, tanto endógenos como exógenos: Exceso de sal, de alcohol, demasiadas horas sentados, fluctuaciones hormonales en la mujer (menopausia, embarazo) y, también puede favorecer una mayor acumulación de líquidos, trastornos cardiacos, renales o hepáticos.
¿Cómo aliviar la retención de líquidos?
Aquí, una vez más, la alimentación juega un papel importante. La dieta que realicemos puede contribuir tanto a mejorar el balance hidrico como a prevenir la retención de líquidos.
Te recomendamos:
- Beber mucha agua: no por beber menos vas a retener menos sino más bien todo lo contrario. Cuanto más agua bebamos, más diluidas estarán las sales y más fácilmente se eliminan. La cantidad mínima recomendada son unos seis vasos de agua diarios, sin esperar a tener sed para beber (1.5l al día)
- Aumentar el consumo de frutas y verduras. Son alimentos, que por naturaleza, tienen propiedades depurativas facilitando así la eliminación de líquidos. Esto se debe a que en su composición son muy ricas en potasio y pobres en sodio. Destacamos la piña, la manzana, los cítricos, la alcachofa, el apio, los espárragos, entre otras muchas.
- Moderar el consumo de sal: Hay muchas formas de enriquecer los platos en sabor sin abusar del salero. Una de ellas es usar especias a la hora de aliñar ensaladas, elaborar guisos o como condimento en platos elaborados a la plancha. También conviene evitar abusar de embutidos salados, conservas, snacks salados…
- Evitar tomar diuréticos. A no ser que sean por prescripción medica. Consumidos de forma regular por un pequeño problema de retención de líquidos puede generar un efecto rebote estimulando una mayor retención de líquidos si no se toman.
¿Cómo afecta en el embarazo?
Durante la gestación se llevan a cabo una serie de cambios hormonales que favorecen la retención de líquidos pudiendo provocar la formación de edemas en los miembros inferiores, principalmente en verano al incrementarse la temperatura. Es una situación bastante molesta para la gestante.
Si es tu caso, además de los consejos anteriores te aconsejamos:
- Pasear a diario. Con 20-30 minutos será suficiente para facilitar el aumento del riego sanguíneo.
- Elevar ligeramente las piernas si permaneces mucho tiempo sentada.
- Usar ropa y calzado cómodo que no te comprima en exceso las piernas, la tripa o los muslos.
- Hacer ejercicios de pedaleo en el aire al acostarte.
Hay que aceptar que la retención de líquidos es una respuesta fisiológica y no es tan fácil de controlar pero seguir unas correctas pautas nos ayudarán a sentirnos mejor.
Artículo por Medicadiet
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Falso Mito: Durante el Embarazo es Necesario Comer por Dos
La gestación es una etapa en la vida de una futura mamá que debe estar marcada por ciertas condiciones y objetivos para garantizar una alimentación saludable y un estado de salud de bienestar.
Es sabido por todas las futuras mamás que su cuerpo va a incrementar el peso debido a los cambios metabólicos que se producen. Por ello, los objetivos de las recomendaciones alimentarias durante este período son:
- Cubrir las necesidades nutritivas propias de la mamá gestante.
- Satisfacer las exigencias nutritivas debidas al crecimiento del feto.
- Preparar al organismo materno para el momento del parto.
- Asegurar reservas grasas para la producción de leche durante la futura lactancia.
¿Por qué se gana peso y cómo se distribuye a lo largo del embarazo?
· El gasto calórico es mínimo en el primer trimestre de embarazo, es decir, no se necesitan calorías de más ya que el cuerpo está empezando a adaptarse a la nueva etapa.
· Durante el segundo trimestre los requerimientos calóricos extras se deben a las necesidades maternas, como el aumento del volumen plasmático, hipertrofia del útero y las mamas y la acumulación del tejido adiposo.
· En el tercer trimestre el crecimiento del feto y la placenta justifican la mayor parte de las necesidades energéticas adicionales.
Si partimos de un normopeso, el incremento de peso total puede oscilar entre los
9 y 12 kg. Estos kilos se distribuyen en el cuerpo de la siguiente forma (aproximadamente):
Bebé ……. 3,500 Kg.
Placenta ……. 0,5 Kg.
Líquido amniótico ……. 1,0 Kg.
Tejidos uterinos …….1,0 Kg.
Tejido mamario …….1,0 Kg.
Líquidos y grasa retenida …….3,0 Kg.
¿Existe una ganancia de peso ideal? ¡NO!
- La ganancia que se recomienda depende del peso previo: lo cual va a ser un factor determinante en el peso del recién nacido y el posible desarrollo de complicaciones. Lo más importante es controlar el peso inicial de la madre, aunque las calorías se aumenten, debido a un incremento de las necesidades.
- Si previamente a la gestación la madre tiene un peso saludable, el bebé se desarrollará sano y sin ningún riesgo para su salud. Así como también es importante para la madre, ya que no tendrá ninguna patología a lo largo de la gestación.
- Ya que cada mujer va a ganar peso de forma distinta a otra, aunque se coja poco peso, el feto se desarrollará con normalidad.
- Una futura madre que previamente a la gestación tenga algún problema o trastorno alimentario como la anorexia, y por tanto, no tenga cubiertas todas sus necesidades, puede enfrentarse a una falta de nutrientes severa, lo que desembocaría en el escaso crecimiento y desarrollo del feto.
- No es recomendado que una mujer con obesidad previa al embarazo reduzca su peso corporal durante este período. Dicha pérdida de peso o los cambios en su dieta podrían evitar que su bebé obtuviera las suficientes calorías y nutrientes para crecer y desarrollarse apropiadamente.
Artículo por Medicadiet
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