Consejos de nutrición

Gluten e Inflamación

En los últimos años, la palabra celiaquía ha cobrado más importancia y escucharla se vuelve más común. Algunas personas suelen pensar que esto se debe a una moda, pero ¿Es esto realmente así?

zoom in

Primero que todo, es importante saber a qué nos referimos cuando hablamos de celiaquía.

Se trata de una enfermedad autoinmune que puede aparecer a cualquier edad. En ella se desarrolla una liberación de anticuerpos que atacan la pared intestinal frente a la presencia de la proteína del gluten en el intestino. Esta proteína se identifica como una amenaza por lo que el cuerpo ataca como mecanismo de protección.

Puede desarrollarse de manera asintomática, como lo es en la mitad de los casos de celiaquía en la edad adulta. En otros casos, se desarrollan síntomas como la anemia ferropénica, la diarrea, la osteoporosis, la astenia, la fatiga mental y el dolor musculoesquelético crónico. Por otro lado, se ha demostrado que puede llegar a tener asociación con otras enfermedades autoinmunes como la enfermedad tiroidea autoinmune y la de Sjögren.

         Hay individuos genéticamente predispuestos a desarrollar esta enfermedad, es decir que presentan genes específicos relacionados con esta enfermedad, y que además de ello,  se encuentran activados por lo que hay una producción de anticuerpos específicos y presenta atrofia de vellosidades intestinales.

         También existe la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC), en la cual se presentan síntomas digestivos y extradigestivos dependientes del gluten en pacientes con pruebas a la celiaquía negativas. Este caso es más frecuente que la celiaquía y se suele diagnosticar al retirar el gluten de la dieta y comprobar que se solucionan los síntomas a raíz de esto.

         Tanto en el caso de EC como en la SGNC, hablamos de un proceso que conlleva una inflamación en el área intestinal. Esta inflamación puede perjudicar la funcionalidad del intestino, el cual es un órgano vital que no solo se ocupa de que se lleve a cabo el proceso de nutrición sino también tiene un papel importante en el mantenimiento del sistema inmune.

         La inflamación trae como consecuencia la permeabilidad intestinal, que, a su vez, tiene como consecuencia el paso de patógenos a través de la barrera intestinal, por lo que podemos decir que está implicado en el  sistema inmune como agente protector.         En conclusión, es cierto que en los últimos años hay personas que se adjudican la condición de celiacos y es importante identificar si se trata de celiaquía como tal o de una sensibilidad al gluten no celiaca. En el caso de la celiaquía, es necesario retirar el gluten de la dieta, y en el caso de la SGNC es necesario retirar o reducir su consumo en función del grado de sensibilidad. Pero es cierto, que si un individuo no presenta ninguna de estas dos condiciones, no tiene porqué retirar el gluten de la dieta.

Diferencia entre Zumo y Fruta

Últimamente se han hecho varias campañas de conscienciación de la población sobre las diferencias entre el zumo y la fruta. Por ello, hemos decidido escribir este artículo y así aclarar cualquier duda que pueda haber en relación a ello.

Primero que todo, es necesario conocer la definición tanto de zumo como de fruta.
 Zumo: líquido contenido en el tejido de las frutas
 Fruta: fruto comestible obtenido de ciertas plantas cultivadas o silvestres.


Ambos nos aportan diversos nutrientes como vitaminas, minerales, sustancias de acción antioxidante y fibra. Este último, el aporte varía con gran diferencia porque al triturar la fruta para elaborar el zumo se destruye la fibra.

La fruta entera aporta una mayor cantidad de fibra en comparación con el zumo, lo que permite la regulación de la glucosa en sangre. Adicionalmente, produce una mayor sensación
de saciedad.
Se recomienda generalmente consumir 2-3 piezas de fruta al día. Puede ser tomada como postre, en la merienda, como parte del desayuno u en cualquier otro momento. También, puede comerse entera o cortada en trozos para obtener todos los beneficios de su consumo.
Su consumo como zumo no es recomendable. Al destruir la fibra de la fruta, el azúcar que se encuentra dentro de la matriz de la fruta es liberada y nuestro organismo lo percibe como azúcar libre, comparable con al azúcar añadida en los productos procesados.
En conclusión, si debemos elegir una de las dos opciones, siempre será mejor elegir la fruta sobre el zumo.

¿La Dieta Mediterránea Puede Mejorar la Artritis Reumatoide?

Llevar una dieta equilibrada y variada es beneficioso para todos, independientemente de si padecemos alguna patología o no. Por ello, mantener un peso adecuado, aportar a tu cuerpo los nutrientes necesarios y que la energía de dichos nutrientes proceda de fuentes de excelente calidad, siempre será mejor opción que una dieta monótona y escasa.A través de la alimentación aportamos lo necesario para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, por tanto, a la hora de combatir una situación de inflamación, como es el caso de la artritis reumatoide, nuestro cuerpo utilizará aquellos nutrientes que necesite para hacerle frente y si además de ello, bajamos de peso, estaremos contribuyendo a la disminución de la presión que ejercemos sobre nuestras articulaciones. 

Este artículo está enfocado en la relación que tiene la alimentación, en concreto la Dieta Mediterránea (DM), con la artritis reumatoide (AR); su prevención y el desarrollo de la enfermedad. En la AR, los tejidos propios especialmente la membrana delgada que recubre las articulaciones, se ve atacada por nuestro  sistema inmunológico generando inflamación articular, dolor y posible daño.

Las investigaciones sugieren que nuestra alimentación influye  sobretodo en el avance y en los síntomas de la artritis reumatoide, pero aún no hay suficiente evidencia sobre su efecto en la prevención de la enfermedad. Debemos tener en cuenta que la Dieta Mediterránea es una dieta equilibrada, nutricionalmente adecuada y que incluye todos los grupos de alimentos, asegurando de esta manera todos los nutrientes que nuestro cuerpo pueda necesitar. Además, no es una dieta restrictiva y es de fácil adaptación en comparación con otras dietas.

Adicionalmente, la DM está basada en alimentos como el aceite de oliva, el pescado, las aceitunas y los frutos secos que nos aportan ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA) que reducen la inflamación sistémica Por otro lado, hay un gran aporte de alimentos de origen vegetal, los cuales son fuentes de fibra, que sirven como alimento a la microbiota intestinal, es decir, contribuirán a que las bacterias en nuestro intestino estén en equilibrio. Las investigaciones recientes hablan cada vez más de la importancia de estas bacterias a nivel de inflamación y del sistema inmune, por lo tanto, nos beneficia que estén en equilibrio, sobre todo si padecemos de AR

Los alimentos que debemos evitar son las grasas saturadas provenientes de los productos cárnicos, fuentes de grasas como la mantequilla y las grasas trans que están presentes mayoritariamente en las comidas rápidas. Ambas se consideran proinflamatorias porque aumentan la producción de la proteína C reactiva y el colesterol en sangre. De la misma manera, debemos evitar un alto consumo de azúcar y de aquellos alimentos que no toleramos bien o a los que seamos alérgicos, ya que también habrá un aumento de la respuesta inmune de nuestro cuerpo después de su consumo. 

En conclusión, la DM ofrece un gran número de beneficios para todas las personas. ,  La evidencia sugiere que llevar una DM trae beneficios en cuanto a los síntomas de la AR, es decir, puede haber una disminución en el dolor por su bajo contenido en alimentos proinflamatorios así como por el aporte de alimentos antiinflamatorios y beneficiosos para nuestra flora intestinal y, además puede retrasar el desarrollo de la enfermedad.  

¿AFECTA EL ESTADO NUTRICIONAL A LA FERTILIDAD?



Se ha visto que un buen estado nutricional es el mejor aliado para prevenir la aparición de diversas patologías,y también influye de manera significativa en la fertilidad masculina y femenina.. Si estas interesado, continua leyendo….

¿Qué es la esterilidad? ¿Y la infertilidad? La esterilidad es la incapacidad de reproducción, ya sea por un problema en el funcionamiento de sus órganos sexuales o debido a unos gametos defectuosos lo que impide lograr la fecundación. Por lo tanto, la infertilidad es la imposibilidad de finalizar la gestación y dar a luz a un bebé sano. A diferencia de la esterilidad, puede que el espermatozoide fecunde el óvulo y consiga concebir, pero no se conseguirá una gestación evolutiva. 

Seguir unos malos hábitos alimenticios es una de las causas del aumento de la infertilidad o esterilidad, por ello estar por debajo o por encima del normopeso afecta a la fertilidad tanto en hombre como en mujeres.

En mujeres:

  •  Bajo peso: puede afectar al correcto funcionamiento de las hormonas pituitarias (hormona foliculoestimulante y la hormona luteinizante), las cuales se encargan de regular los ciclos menstruales, deteniendo la ovulación y asimismo  la menstruación.
  • Sobrepeso u obesidad: la grasa es imprescindible para producir hormonas reproductoras, pero cuando hay un exceso de grasa pueden aumentar los niveles de estrógenos, haciendo que los ciclos menstruales sean irregulares y que sea más difícil el proceso de ovulación.

En hombres:

  • Bajo peso: en este caso no hay evidencia clara sobre la relación entre el bajo peso y la fertilidad masculina. Pero en ciertas ocasiones se ha visto que personas que presentan un peso por debajo del normopeso, pueden producir espermatozoides en menor cantidad y de peor calidad.
  • Sobrepeso u obesidad: el exceso de peso puede ser el causante de la reducción de los niveles de testosterona, alterando la producción de espermatozoides. Cabe destacar que el acúmulo de grasa en el abdomen se ha relacionado con el aumento de la hormona aromatasa, encargada de transformar la testosterona en estrógenos, afectando a la producción de espermatozoide.

¿Afecta la nutrición a la fertilidad?

 El consumo de algunos nutrientes se ha relacionado con la mejora de la situación reproductiva de hombre y mujeres. Aquí os dejamos una serie de ejemplos:

En hombres:

  • Vitamina A: La encontramos en las proteínas de origen animal (leches enteras, carnes grasas, pescados) pero sobretodo en las verduras y hortalizas de color anaranjado (zanahoria, calabaza, naranja…)
  • Vitamina C: Presente en frutas y verduras. Con la cocción se pierde parte de su contenido por lo que es necesario el aporte de vegetales crudos en alguna de las comidas. Las recomendaciones de consumo aumentan en fumadores y deportistas.
  • Vitamina E: Se encuentra sobretodo en las grasas como el aceite de oliva, los frutos secos y las semillas.
  • Selenio: Una dieta pobre en selenio repercute en la calidad y movilidad espermática. Sus principales fuentes son el pescado, marisco y cereales integrales.
  • Zinc: Una deficiencia en zinc puede producir un bajo número de espermatozoides, cambios en el ADN y niveles bajos de testosterona. Podemos encontrarlo en las proteínas de origen animal como el marisco o el huevo y las legumbres.
  • Ácido fólico: En el caso del hombre está relacionado con la movilidad y el número espermático. Su déficit podría causar alteraciones en el ADN provocando así defectos congénitos del futuro bebé.
  • Aminoácidos: Consumir L-Arginina y L-Carnitina es necesario para el buen funcionamiento del esperma y para que éste pueda madurar. Se encuentran en las proteínas de origen animal (carne, pescado, huevos), frutos secos y legumbres.
  • Omega 3: El DHA es una grasa del grupo omega-3 beneficiosa para el organismo. Las membranas de los espermatozoides poseen gran cantidad de DHA y en caso de déficit se produce una mayor rigidez y menor flexibilidad de la membrana dificultando la fecundación del óvulo. Lo encontramos en el pescado azul, aceites vegetales, frutos secos y semillas entre otros.

En mujeres:

  • Ácido fólico (B9) y cianocobalamina (B12) : Las vitaminas del grupo B son necesarias para la división celular y evitar posibles problemas del tubo neural del bebé. La ingesta de vitamina B9 durante el embarazo debe aumentar a 400 ug/día  y podemos obtenerla a partir de los vegetales de hoja verde oscura, frutos secos y legumbres. La vitamina B12 la encontramos en las proteínas de origen animal como la carne, pescado y los huevos.
  • Antioxidantes: Los radicales libres producidos por el estrés oxidativo del cuerpo pueden afectar considerablemente la fertilidad femenina. Las vitaminas A, C y E (sobretodo presentes en las frutas, verduras y grasas saludables) ayudan a disminuir este proceso de oxidación además de que son necesarias para el desarrollo de la placenta.
  • Hierro: Durante el embarazo, las necesidades de hierro aumentan progresivamente debido al aumento del volumen sanguíneo producido durante el embarazo. Por lo que es importante que  presente unas concentraciones de hierro suficientes antes y durante el embarazo. Podemos encontrarlo de forma natural en alimentos como legumbres, carne o espinacas entre otros.

Edulcorantes / Sweeteners

EDULCORANTES

Hoy en día, el uso de los edulcorantes ha incrementado y se pueden encontrar en muchos productos alimentarios. La epidemia de la obesidad junto con la creciente preocupación por nuestra forma de alimentación y el aporte calórico de los alimentos, ha resultado en la creación de productos que se categorizan como ‘bajos en calorías’ o ‘zero calorías’. Pero la verdadera cuestión es si estos productos son la solución para detener la creciente ganancia de peso en las personas.

Los edulcorantes son sustancias utilizadas, en lugar del azúcar, para endulzar la comida y la bebida. Contrario a lo que las personas suelen pensar, los edulcorantes no necesariamente están exentos de calorías.

Hay tres ​tipos de edulcorantes principales que se utilizan en la industria de la alimentación:

Edulcorantes de ​alta intensidad (ej, acesulfamo de potasio, aspartame, sacarina y sucralosa)

Polialcoholes (ej, eritritol, manitol, sorbitol y xilitol)

Edulcorantes naturales​ (ej, miel, monk fruit y stevia).

Algunos de ellos son categorizados como no calóricos, mientras que ​otros sí nos aportan calorías​, aunque menos que el azúcar regular. Otra diferencia es el ​impacto ​que tienen en los niveles de glucosa en sangre, el azúcar provoca una respuesta de glucosa y de insulina más alta, lo que resulta en una mayor acumulación de grasa. Por ejemplo, algunos edulcorantes calóricos una vez digeridos por nuestro sistema digestivo se convierten en fructosa, y nuestro organismo reacciona de la misma manera que con el azúcar, aunque el impacto es menor en cuanto al nivel de glucosa en sangre.

La seguridad alimentaria de los edulcorantes continúa siendo un debate controvertido, mientras muchos argumentan que no tienen efectos perjudiciales para la salud de los consumidores, otros indican que si los tienen. Para poder llegar a una conclusión es necesario analizar lo que hasta ahora sabemos.

Es cierto que los seres humanos han sido capaces de crear edulcorantes no calóricos, lo que soluciona el problema relacionado al exceso de calorías que consumimos, pero se ha demostrado que los edulcorantes en general pueden causar ​modificaciones perjudiciales en nuestra microbiota intestinal​, lo que posiblemente contribuya a lo largo del tiempo al desarrollo de diabetes, sobrepeso, enfermedades cardiovasculares, obesidades y otros problemas relacionados a la salud. Otros posibles efectos aún están sujetos a estudio, por lo que es necesaria más investigación antes de afirmar que son perjudiciales.

El uso de los edulcorantes debe de ser moderado ya que, como hemos comentado, su uso excesivo puede resultar en daños a nuestra microbiota intestinal con futuras consecuencias relacionadas a la ganancia de peso y demás enfermedades.

En conclusión, si nos encontramos en una situación en la que vamos a consumir azúcar, lo mejor sería sustituir por edulcorantes como la stevia o el monk fruit, aunque la verdadera solución es reducir el consumo tanto de azúcar como de edulcorantes en general, es decir que ​no deberían formar parte de nuestra dieta diaria.

SWEETENERS

The use of sweeteners has increased over the years, we can now find the different natural and artificial sweeteners in many more food products than before. The obesity epidemic and the growing concern over the way we eat and the amount of calories in food has resulted in the development of products which are categorised as ‘low in calories’ or ‘zero calories’. But are these products the solution for a population which can not seem to stop its people from gaining an excessive amount of weight?

Sweeteners are substances used to sweeten food or drink, especially one other than sugar. Contrary to general beliefs, sweeteners are not necessarily calorie free.

There are ​three primary types of sweeteners used in the food industry today:

High-intensity sweeteners (e.g., acesulfame potassium, aspartame, saccharin, and sucralose)

Sugar alcohols (e.g., erythritol, mannitol, sorbitol, and xylitol)

Natural sweeteners (e.g., honey, monk fruit and stevia).

Some of them fall into the category of calorie-free sweeteners, while​ others still have a certain amount of calories​, but they still have less than regular sugar. Another difference is the impact they have on our ​blood glucose levels​, regular sugar has a higher glucose and insulin response than sweeteners, which results in more fat accumulation.

The health-related safety of sweeteners consumption remains to be a controversial topic, some people argue that they do not cause any negative effects on consumers but others do believe so. In order to reach a conclusion, one must analyze the facts.

It is true that human beings have been able to create calorie-free sweeteners, solving the issue related to the excess of calorie consumption, but in reality, many studies have shown that sweeteners in general can cause ​harmful modifications to our gut microbiota​, which could possibly contribute through time to the evolution of diabetes, overweight, cardiovascular diseases, obesity, as well as other health issues. Other possible effects are being studied, but for the moment, more research is needed so that they can be declared as harmful.

The use of natural and artificial sweeteners needs to be moderated. An excess of their use can result in damages to our gut microbiota and further consequences related to weight gain and other diseases.

In conclusion, if it comes to a situation in which sugar is going to be consumed, the best thing to do would be to replace it with a sweetener like stevia or monk fruit. But taking into account that the real solution is to reduce the consumption of both sugar and sweeteners, meaning that ​they should not be part of our daily diet​.