Blog de Nutrición para la Vida Diaria

Consejos de Nutrición y Dieta Mediterránea para la Vida Diaria

¡Feliz Día Mundial de la Actividad Física!

Durante las 24 horas del día, tu organismo está consumiendo energía. Con cada movimiento que realizas estás aumentando tu gasto calórico. ¿Sabes qué beneficios te aporta  y cómo potenciar ese gasto?

¿Qué es la actividad física?

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía. Acciones como caminar, pasear en bici, trabajar o realizar tareas del hogar se consideran actividad física.

Como veremos más adelante, en próximos artículos, realizar actividad física no es lo mismo que realizar ejercicio físico, ya que éste requiere de una programación de la actividad en cuanto a la intensidad, duración y tipo de ejercicio. Cuando estos parámetros se ciñen a unas reglas, estamos hablando de deporte.

¿Qué beneficios aporta la actividad física?

El incremento de la actividad física nos aporta numerosos beneficios:

  • Mejora el sistema óseo, fortaleciendo y aumentando la densidad de nuestros huesos.
  • Mejora el sistema muscular.
  • Mejora el sistema cardiorespiratorio, mejorando nuestra condición física.
  • Mejora nuestro estado de ánimo y puede ayudar a socializarnos.
  • Es determinante junto con la alimentación, para ayudarnos a controlar nuestra composición corporal y combatir el exceso de grasa.

Nos podemos beneficiar de estas mejoras en cualquier etapa de nuestra vida.

Además, la actividad física reduce el riesgo de sufrir numerosas enfermedades o complicaciones como:

  • Hipertensión
  • Cardiopatía coronaria
  • Accidente cerebrovascular
  • Diabetes tipo 2
  • Algunos tipos de cáncer
  • Depresión

¿Cómo puedo aumentar mi actividad física?

Lo primero es reducir las horas de inactividad física o lo que es lo mismo de sedentarismo. Un estilo de vida sedentario lleva asociadas múltiples patologías como las nombradas anteriormente, y combatirlo ayuda en gran medida a su prevención. Por ello creemos que, además de tu alimentación, éste es un factor importante a modificar para mejorar tu salud.

Si por motivos personales o laborales, como trabajar sentados o estudiar, hay ciertas horas que es inevitable que las pasemos sentados, también podemos tomar medidas al respecto. Cada hora podemos levantarnos durante 5 minutos, para estirar las piernas, subir y bajar escaleras para ir a por un café o infusión. Si nuestra organización diaria nos lo permite, podemos intercalar tareas sentados con tareas que requieran que nos movamos. Por ejemplo alternando tareas del hogar con horas de estudio o lectura.

Una vez que hemos probado a reducir el número de horas continuadas de sedentarismo otras medidas irían enfocadas a aumentar la actividad física. Sabemos que durante los días laborales puede ser complicado por numerosas tareas que tengamos que realizar, muchas veces esto conlleva ir con prisas y estrés. Algunas de estas medidas también puedes ponerlas en práctica los fines de semana.

  • Intenta caminar al menos durante 30 minutos de manera continua al día.
  • Sube por las escaleras, cuando tengas opción de hacerlo.
  • Si utilizas el transporte público, puedes bajarte unas paradas antes y terminar el recorrido andando.
  • Si viajas en metro, ve andando en vez de usar las cintas mecánicas.
  • Si vas a hacer un trayecto a pie, escoge un recorrido más largo.
  • Aprovecha para salir a jugar con tus hijos.
  • Si tienes perro, aprovecha para darle un paseo más largo.
  • Cuando estés esperando a alguien, en alguna parada o hablando por el móvil, mejor de pie moviéndote que sentado.

Intenta marcarte objetivos fácilmente alcanzables, que los mantengas una semana tras otra, para que poco a poco vayas consiguiéndolos sin desmotivarte. Proponerte alguna meta con algún amigo o compañero de trabajo puede ayudarte.

Si ya tienes una rutina de entrenamiento procura ir incrementando la intensidad de los ejercicios e ir cambiándolos con el tiempo, ya que nuestro cuerpo se vuelve más eficiente, es decir gastamos menos energía, si siempre le damos los mismos estímulos. Hay que variar esos estímulos en cuanto a grado de intensidad, duración del ejercicio y tipo, siempre controlado por un profesional.

Por último, recuerda que la mejor forma de mantener esos pequeños cambios es modificar tus hábitos de forma progresiva para poder mantenerlos en el tiempo.

 

Artículo por Medicadiet.

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