Blog de Nutrición para la Vida Diaria

Consejos de Nutrición y Dieta Mediterránea para la Vida Diaria

Posibles obstáculos de las dietas de adelgazamiento

Perder peso no es fácil, hasta el punto de que a veces parece que nos enfrentamos a una verdadera carrera de obstáculos. Desde Medicadiet, te traemos varios trucos para que te resulte más fácil superar estas posibles barreras.

Frustración, nuestro principal enemigo

Mientras seguimos un plan de pérdida de peso, solemos privarnos de una gran cantidad de alimentos que nos gustan, e incluso que formaban una parte importante de nuestro patrón alimentario. Ejemplos de este tipo de alimentos “menos recomendables” pero muy apetecibles pueden ser helados, fritos, dulces de todo tipo, bebidas azucaradas, alcohol… Tenemos millones de tentaciones al alcance de la mano pero  ¿es realmente necesario resistirse a todas ellas indefinidamente?

La respuesta es más simple de lo que muchos esperan: no es necesario. Esto no significa que no debamos moderarnos en la ingesta de estos alimentos ; pero tampoco es obligatorio (ni bueno para nuestra salud mental), entrar en un estado de frustración constante en el que no nos permitimos ni probar nada mínimamente palatable.

¿Cómo encontrar un equilibrio entre comer de manera saludable y permitirnos algún capricho de cuando en cuando? El truco está en identificar aquellos excesos a los que de verdad nos importa renunciar y permitirnos consumirlos con moderación de cuando en cuando. Por ejemplo, si nos gusta mucho el vino tinto y lo tomamos en todas las comidas, es probable que no seamos capaces y  que no aguantemos una prohibición total y absoluta de la noche a la mañana, pero sin embargo no nos importe demasiado dejar de tomar patatas fritas o salsas industriales. Este cambio en nuestra dieta puede sernos mucho más ameno y ya tendrá un gran impacto en nuestros hábitos alimentarios. Con la ayuda de nuestro dietista nutricionista, podemos además ir reduciendo poco a poco la cantidad de alcohol que consumimos hasta llegar a una cantidad más cercana a las recomendaciones, pero que no nos resulte imposible mantener a largo plazo.

El ambiente obesogénico

No solo nos encontramos rodeados de anuncios de snacks y elecciones menos saludables, sino que en ocasiones parece que la gente de nuestro alrededor no nos apoya tanto como nos gustaría, o incluso nada en absoluto. Comidas de trabajo, cumpleaños, o incluso en nuestra propia casa, siempre hay gente viviendo bajo el lema de “por una vez no va a pasar nada”. Unas galletas por aquí, un postre por allí, una caña más, otra tapa… Este rechazo constante de las insistencias de los demás puede hacernos sentir mal, y muchas veces acabamos por sucumbir ante la presión social. ¿Podemos hacer algo al respecto?

Es importante que la gente muy cercana a nosotros y con los que realizamos la mayor parte de las comidas entiendan que estamos haciendo un gran esfuerzo por cambiar nuestros hábitos y comer de manera saludable, para que nos apoyen al máximo posible. Otro truco puede ser mostrar al resto del mundo que comer de manera saludable no tiene por qué implicar pasar hambre ni comer platos poco sabrosos. Si enfocamos nuestro nuevo tipo de alimentación de manera positiva e intentamos crear platos apetecibles a la vez que sanos, es posible que incluso algunos de nuestros familiares o amigos adopten algunos de estos hábitos por voluntad propia.

Evitar la culpabilidad

Ha sucedido. Aquello que más temíamos que pasara. Nos hemos excedido con la comida, o hemos caído en más excesos de los que teníamos planeados. ¿Qué hacemos ahora? En muchos de los casos, el sentimiento de culpa nos genera tanta ansiedad que una vez que nos “saltamos la dieta” descontrolamos totalmente nuestra alimentación durante el resto del día o incluso los días siguientes. Piensa en que NO TE SALTAS LA DIETA, solo ha sido un exceso y no pasa nada, lo importante es saber volver a la rutina. Si te has excedido, disfrútalo con moderación y sin culpabilidad.

En esas situaciones, lo más recomendable es reflexionar antes de que nos invada esa culpa y malestar. Si por cualquier razón cometemos un exceso, lo importante es no agobiarse y volver al plan nutricional. Si el exceso ha sido muy grande, nuestro dietista nutricionista puede enseñarnos como compensarlos.

Si estos excesos los cometemos en días puntuales pero conservamos la mayor parte del tiempo el plan nutricional, al final seguiremos bajando de peso aunque nos notemos más hinchados justo después de haberlos cometido. Al fin y al cabo, el proceso de cambio en nuestros hábitos alimentarios no es lineal y es normal pasarse de vez en cuando. Del mismo modo, el proceso de pérdida de peso no es igual para todo el mundo y no todas las semanas bajamos la misma cantidad. Si por lo que sea en algún momento bajamos menos debido a un cumpleaños o a una cena familiar, simplemente debemos volver al plan y pensar que bajaremos má la semana siguiente: lo importante es que la tendencia general sea de pérdida de peso, aunque no sea de manera lineal. Además siempre hay mas beneficios que ganamos de comer bien o bajar de grasa, bienestar, autoestima, mejora de la percepción corporal, actividad, agilidad….

En conclusión, el proceso de pérdida de peso no siempre es lineal, y hay momentos en los que seguimos el plan nutricional de manera menos rígida que otros. Siempre que esos excesos sean puntuales y luego volvamos al plan que nos aconsejó nuestro nutricionista, podemos permitirnos disfrutar de ellos en lugar de sentirnos culpables y acabar abandonando todos nuestros nuevos hábitos saludables.  

Artículo por Medicadiet.

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