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Edulcorantes / Sweeteners

EDULCORANTES

Hoy en día, el uso de los edulcorantes ha incrementado y se pueden encontrar en muchos productos alimentarios. La epidemia de la obesidad junto con la creciente preocupación por nuestra forma de alimentación y el aporte calórico de los alimentos, ha resultado en la creación de productos que se categorizan como ‘bajos en calorías’ o ‘zero calorías’. Pero la verdadera cuestión es si estos productos son la solución para detener la creciente ganancia de peso en las personas.

Los edulcorantes son sustancias utilizadas, en lugar del azúcar, para endulzar la comida y la bebida. Contrario a lo que las personas suelen pensar, los edulcorantes no necesariamente están exentos de calorías.

Hay tres ​tipos de edulcorantes principales que se utilizan en la industria de la alimentación:

Edulcorantes de ​alta intensidad (ej, acesulfamo de potasio, aspartame, sacarina y sucralosa)

Polialcoholes (ej, eritritol, manitol, sorbitol y xilitol)

Edulcorantes naturales​ (ej, miel, monk fruit y stevia).

Algunos de ellos son categorizados como no calóricos, mientras que ​otros sí nos aportan calorías​, aunque menos que el azúcar regular. Otra diferencia es el ​impacto ​que tienen en los niveles de glucosa en sangre, el azúcar provoca una respuesta de glucosa y de insulina más alta, lo que resulta en una mayor acumulación de grasa. Por ejemplo, algunos edulcorantes calóricos una vez digeridos por nuestro sistema digestivo se convierten en fructosa, y nuestro organismo reacciona de la misma manera que con el azúcar, aunque el impacto es menor en cuanto al nivel de glucosa en sangre.

La seguridad alimentaria de los edulcorantes continúa siendo un debate controvertido, mientras muchos argumentan que no tienen efectos perjudiciales para la salud de los consumidores, otros indican que si los tienen. Para poder llegar a una conclusión es necesario analizar lo que hasta ahora sabemos.

Es cierto que los seres humanos han sido capaces de crear edulcorantes no calóricos, lo que soluciona el problema relacionado al exceso de calorías que consumimos, pero se ha demostrado que los edulcorantes en general pueden causar ​modificaciones perjudiciales en nuestra microbiota intestinal​, lo que posiblemente contribuya a lo largo del tiempo al desarrollo de diabetes, sobrepeso, enfermedades cardiovasculares, obesidades y otros problemas relacionados a la salud. Otros posibles efectos aún están sujetos a estudio, por lo que es necesaria más investigación antes de afirmar que son perjudiciales.

El uso de los edulcorantes debe de ser moderado ya que, como hemos comentado, su uso excesivo puede resultar en daños a nuestra microbiota intestinal con futuras consecuencias relacionadas a la ganancia de peso y demás enfermedades.

En conclusión, si nos encontramos en una situación en la que vamos a consumir azúcar, lo mejor sería sustituir por edulcorantes como la stevia o el monk fruit, aunque la verdadera solución es reducir el consumo tanto de azúcar como de edulcorantes en general, es decir que ​no deberían formar parte de nuestra dieta diaria.

SWEETENERS

The use of sweeteners has increased over the years, we can now find the different natural and artificial sweeteners in many more food products than before. The obesity epidemic and the growing concern over the way we eat and the amount of calories in food has resulted in the development of products which are categorised as ‘low in calories’ or ‘zero calories’. But are these products the solution for a population which can not seem to stop its people from gaining an excessive amount of weight?

Sweeteners are substances used to sweeten food or drink, especially one other than sugar. Contrary to general beliefs, sweeteners are not necessarily calorie free.

There are ​three primary types of sweeteners used in the food industry today:

High-intensity sweeteners (e.g., acesulfame potassium, aspartame, saccharin, and sucralose)

Sugar alcohols (e.g., erythritol, mannitol, sorbitol, and xylitol)

Natural sweeteners (e.g., honey, monk fruit and stevia).

Some of them fall into the category of calorie-free sweeteners, while​ others still have a certain amount of calories​, but they still have less than regular sugar. Another difference is the impact they have on our ​blood glucose levels​, regular sugar has a higher glucose and insulin response than sweeteners, which results in more fat accumulation.

The health-related safety of sweeteners consumption remains to be a controversial topic, some people argue that they do not cause any negative effects on consumers but others do believe so. In order to reach a conclusion, one must analyze the facts.

It is true that human beings have been able to create calorie-free sweeteners, solving the issue related to the excess of calorie consumption, but in reality, many studies have shown that sweeteners in general can cause ​harmful modifications to our gut microbiota​, which could possibly contribute through time to the evolution of diabetes, overweight, cardiovascular diseases, obesity, as well as other health issues. Other possible effects are being studied, but for the moment, more research is needed so that they can be declared as harmful.

The use of natural and artificial sweeteners needs to be moderated. An excess of their use can result in damages to our gut microbiota and further consequences related to weight gain and other diseases.

In conclusion, if it comes to a situation in which sugar is going to be consumed, the best thing to do would be to replace it with a sweetener like stevia or monk fruit. But taking into account that the real solution is to reduce the consumption of both sugar and sweeteners, meaning that ​they should not be part of our daily diet​.

Día Mundial de la Hipertensión

Hoy, 17 de Mayo, día Mundial de la Hipertensión Arterial, queremos contaros en qué consiste esta enfermedad cada vez más presente en la actualidad y ofrecer algunas recomendaciones para prevenirla o controlarla.  


Encuesta Nacional de Salud. España 2017

Como ya hemos explicado en otras ocasiones se considera hipertensión cuando los valores de la tensión arterial sistólica y diastólica se encuentran por encima de 140/90 mm de mercurio respectivamente.

Es un problema cada vez más importante:

El principal problema de la hipertensión es que suele venir acompañada, junto con otras alteraciones metabólicas como la diabetes o la dislipemia y  supone un importante factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, las cuales se sitúan entre las principales causas de muerte.

Es más, en 2008 las enfermedades cardiovasculares suponían el 17% de muertes, y se prevé que para el 2030, el porcentaje aumente hasta alcanzar el 25%.

De hecho, se calcula que la hipertensión es la causa de muerte de 9 millones de personas, y el motivo de casi el 50% de muertes por alteraciones cardíacas y por accidente cerebrovascular.

Según una encuesta comunitaria de salud en España, casi 1 de cada 5 personas tiene hipertensión y, en 2017, fue referida por casi el 20% de la población.

Recomendaciones para la prevención

La principal forma de prevenir la hipertensión se basa en modificar nuestro estilo de vida, esto es: Dieta Mediterránea, actividad física y evitar otros factores de riesgo para el desarrollo de la hipertensión, como pueden ser el estrés, tabaco y alcohol.

  • Es importante reducir el consumo de sodio (Na). Se estima que la mayoría de la población consume el doble (10-12g de sal = 4-4,8g Na) de la ingesta máxima recomendada de sodio (5g/día de sal = 2g de Na). Pautas para reducir el sodio:
    • Reducir la cantidad de sal para la elaboración de alimentos
    • Limitar el uso de la sal de mesa
    • Elegir siempre productos frescos y naturales, y evitar productos procesados
  • Es recomendable consumir al menos 3 cucharadas soperas al día. El aceite de oliva virgen extra favorece el control de hipertensión así como la pérdida de peso, otro factor de riesgo de la hipertensión.
  • Está demostrado que la fibra es un importante protector cardiovascular, y que, entre otras cosas, ejerce un efecto beneficioso sobre la hipertensión arterial. Por ello es importante incorporar el consumo, preferiblemente diario, de legumbres, cereales integrales, y verduras y frutas de temporada.
  • Minerales: para el correcto funcionamiento del sistema circulatorio es esencial el aporte de ciertos minerales, especialmente potasio, magnesio y calcio. Estos se pueden aportar mediante el consumo suficiente de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y lácteos.

Además, como hemos comentado anteriormente, la práctica deportiva también es importante para reducir y prevenir la hipertensión. La actividad física siempre debe estar adaptada y personalizada, y de hecho, puedes encontrar las recomendaciones de las Guías de Actividad Física Americanas en nuestro blog.

Por todo esto, es cada vez más importante la presencia de nutricionistas en los centros de salud, de forma que, mediante la educación nutricional se siga una alimentación saludable y  equilibrada, favoreciendo la prevención y la disminución de esta y de muchas otras patologías.