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Higiene de los alimentos en verano

En artículos anteriores explicamos que era la Seguridad Alimentaria (https://blog.medicadiet.com/seguridad-alimentaria-en-la-union-europea/). Mantener una buena higiene en los alimentos es muy importante para conservar una correcta seguridad alimentaria y disfrutar de los alimentos. A continuación, os contamos de que se trata.

¿Qué es una toxiinfección alimentaria?

Es una patología que se produce cuando se ingieren alimentos que están contaminados por agentes biológicos (bacterias, virus o parásitos) o por las toxinas que han producido ellos mismos.

¿Cuándo se produce?

La enfermedad se puede producir por tres causas:

– Ingestión de alimentos que están contaminados por bacterias o virus, esto es lo que se llama infección (mayor prevalencia). Nos encontramos la Salmonella(se da en aves crudas, huevos, carne de vacuno y a veces en frutas y vegetales sin lavar) y Hepatitis A (en comida y bebidas contaminadas por heces y en concreto en frutas sin pelar, las verduras y los mariscos crudos, el hielo y el agua).

-También se puede dar por otras razones:

  • Producción de toxinas por bacterias o virus en el alimento; esto se conoce como intoxicación.  El botulismo (alimentos enlatados bajos en ácido como frutas, verduras y pescado) y gastroenteritis por Clostridium Perfringens tipo A (carnes crudas, pescados, sopas y salsas deshidratadas, leche, gelatina, pasta, harina, soja, vegetales crudos y especias).
  • Y por último, en los alimentos se encuentran parásitos que están en una fase de su ciclo evolutivo, llamado infestación. Destacan el Anisakis (pescado crudo o insuficientemente cocinado, por ejemplo: marinados, salazones, en aceite, encurtidos, ceviches o carpaccios) y Trichinella (principalmente en carne de porcino).

Consejos para evitar una toxiinfección alimentaria en verano

El verano es un período crítico para el desarrollo de microorganismos en los alimentos debido a las altas temperaturas. Por ello os dejamos unos consejos para poder evitarlo:

  • No consumir alimentos que no se hayan manipulado adecuadamente, es decir, que no se hayan mantenido a una temperatura adecuada para evitar el crecimiento de microorganismos y no se hayan sometido  al tratamiento térmico adecuado y para inhibir a los microorganismos.
  • Cocinar a una temperatura adecuada los alimentos: en el centro del producto, se debe alcanzar los 70ºC para asegurar la destrucción de dichos microorganismos. (horno, hervido, al vapor, a la plancha….)
  • Consumir alimentos de manera inmediata tras el cocinado. En el caso de que no sea posible y se quieran reservar para su posterior consumo, se deberán mantener por debajo de los 5ºC o por encima de los 60ºC. Siempre hay que evitar mantener los alimentos a temperatura ambiente, ya que es una zona crítica para la reproducción de los microorganismos.
  • Siempre hay que evitar el contacto entre los alimentos cocinados y los crudos ya que podrían recontaminar al alimento cocinado.
  • Tener cuidado con la higiene personal, lavarse siempre las manos antes de empezar a cocinar ya que las manos son el principal vehículo transmisor de microorganismos.
  • Hay que prestar especial atención a los paños y bayetas ya que pueden contaminar utensilios y superficies. Usar siempre que sea posible papel de cocina desechable.
  • Por otro lado, limpiar diariamente la cocina y prestar especial atención a la basura, utilizar siempre que sea posibles recipientes que no tengan superficie rugosa para que sean fácil de limpiar y que siempre se puedan cerrar.
  • No olvidar que los animales pueden ser reservorios de microorganismos patógenos, por lo que evitar el contacto de los alimentos con dichos animales.
  • Cabe destacar que el agua potable es imprescindible, no solo para hidratarnos sino que también es necesaria para cocinar los alimentos. El agua que se utilice debe ser agua envasada o aquella que viene de la red pública.

B-Carotenos y sol

¿Sábes qué son los betacarotenos? Es posible que hayas oído hablar de su relación con el bronceado solar pero, ¿son tan eficaces como dicen? ¿tienen alguna otra función? ¡En el siguiente artículo te lo contamos!

¿Qué son los betacarotenos? ¿Para qué sirven?

Los betacarotenos son pigmentos vegetales liposolubles, derivados de los carotenoides, de color anaranjado, también conocidos como pro-vitamina A al ser uno de sus precursores más importantes.


Es por esto, que entre sus principales funciones, junto con los efectos derivados de su transformación en Vitamina A (https://blog.medicadiet.com/vitamina-a-o-retinol/), destaca su potente acción antioxidante.

De esta forma, los betacarotenos neutralizan la acción de los radicales libres, moléculas reactivas de oxígeno que producen degeneración celular y del material genético, lo que está relacionado con el desarrollo de ciertas enfermedades, como por ejemplo enfermedades cardiovasculares.

Se ha demostrado que un nivel elevado de betacaroteno en sangre procedente de la dieta y otros carotenoides está asociado con un menor riesgo cardiovascular,  ya que previenen la oxidación del colesterol LDL y, así, disminuyen el riesgo de desarrollar aterosclerosis.

También tiene relación con el cáncer de piel, ya que los betacarotenos tienen propiedades para proteger la piel. Éstos activan la melanina y junto con las propiedades de la vitamina A, se considera que los betacarotenos pueden proteger la piel de los rayos solares.

No obstante, aunque su consumo no necesariamente evita el daño que estos provocan en la dermis, porque únicamente tienen un factor de protección solar (SPF) de 4. Por eso, es imprescindible que, para proteger la piel, además de consumir alimentos ricos en carotenos, utilices protección solar adicional.

¿Dónde puedes encontrar betacarotenos?

Los betacarotenos están presente en los alimentos de origen vegetal, principalmente en aquellos que tienen coloración naranja o amarilla intensa, y de hecho cuanto más intenso sea su color, mayor es el contenido de betacarotenos. Por lo general las frutas y verduras que tienen más concentración de este pigmento. Aquí os dejamos unas cuantas con su temporada:

  • Verduras amarillas y naranjas:
    • Zanahoria: de mayo a enero
    • Batata: de octubre a marzo
    • Calabaza: de abril a noviembre
  • Frutas amarillas y naranjas:
    • Albaricoques: de mayo a agosto
    • Melón: de junio a septiembre
    • Papaya: de octubre a diciembre
    • Mango: de agosto a noviembre
    • Nectarina: de mayo a septiembre
    • Melocotón: de mayo a septiembre
  • Verdura de hoja verde:
    • Espinaca: todo el año
    • Brócoli: de enero a abril
    • Col rizada: de enero-mayo
    • Achicoria: de diciembre a mayo
    • Escarola: de diciembre a marzo
    • Berros: de octubre a enero.



Importancia de la hidratación en verano

Ahora que viene el verano y el calor, es importante remarcar la importancia de hidratarse correctamente. Debido a las altas temperaturas, el organismo pierde mucha más cantidad de agua y hace que el riesgo de deshidratación aumente considerablemente. A continuación os damos unos consejos y recomendaciones para conseguirlo.

¿Por qué es importante el agua?

El agua es un componente esencial de nuestro cuerpo, siendo un 60% del peso total de éste. Además, tiene otras funciones en el organismo como pueden ser:

  • Función estructural: proporciona forma a las células
  • Participa en los procesos de digestión, absorción de nutrientes y excreción de metabolitos que pueden ser tóxicos.
  • Por otro lado, tiene función termorreguladora, es decir, regula la temperatura corporal.
  • Se encuentra entre los distintos tejidos reduciendo la fricción entre ellos.
  • Función diurética, evitando que se retengan líquidos.

Las principales vías de eliminación del agua son la orina, la respiración, el sudor y las heces. Por todo ello, La EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) recomienda que las pautas generales de ingesta hídrica total es de aproximadamente 2-2,5 L entre consumo de agua, y el agua que contienen los alimentos, al día para compensar dichas pérdidas.

Consejos para beber agua

  • Como muchas veces es muy difícil conseguir beber las recomendaciones que nos da la EFSA, se estima que se tienen que beber como mínimo entre 6-8 vasos de agua al día, que equivalen a 1,5 L y por otro lado, tomar alimentos con alto contenido en agua con el que conseguiremos el otro litro que nos queda.
  • Llevar siempre con nosotros una botella y rellenarla cuando se acabe, así controlaremos mejor la ingesta total.
  • Beber aunque no tengamos sed, ya que esto es una señal de deshidratación.
  • En comida y cena beber siempre agua frente a otras opciones.

Con el verano y el aumento de las temperaturas, hace que nuestras necesidades hídricas aumentan. ¿Por qué ocurre esto? Como hemos visto anteriormente, el agua se encarga de regular la temperatura corporal y al subir las temperaturas, nuestro cuerpo necesita más agua para mantenerlo a 36-37ºC. Además, en verano perdemos más agua a través del sudor y por ello hay que reponer más cantidad de líquido. Si se produce una deshidratación, el riesgo de sufrir un golpe de calor es mayor, pudiendo llegar a sufrir confusión, mareos, vómitos, taquicardia…

Como hay veces que es muy difícil conseguir llegar a los 2-2,5 L, a continuación os dejamos una serie de recomendaciones para incrementar la ingesta de agua y una serie de alimentos con un alto contenido en agua para que sea más fácil conseguir este objetivo.

Tipos de bebidas para el verano.

El agua siempre debe ser la opción número 1 a la hora de hidratarnos, pero en caso de que nos cueste mucho beberla, os vamos a dar una serie de consejos para darle otro sabor y que sea siempre una opción saludable. Por ello, aquí os dejamos una serie de ejemplos:

  • Agua con gas aromatizada con limón y hierbabuena o menta. Esta es una buena opción si sales de casa a tomar algo y  es un buen sustituto de los refrescos azucarados.
  • Por otro lado, al agua se le pueden añadir unas rodajas de frutas haciendo que éstas cojan sabor muy especial.
  • Los tés fríos son una opción muy buena para aumentar la ingesta hídrica de una manera muy sencilla. Si eres amante de la horchata, el té rooibos con canela y un  poco de bebida de soja saben muy parecidos.
  • Zumos o Batidos de frutas (no procesados): escoge tu fruta favorita de temporada, córtala y batela con agua fría. Esto es una buena alternativa ya que aporta frescura y te sacia. PEro recuerda no abusar de ellos porque la mejor opción de fruta es la pieza entera por su mayor aporte de fibra.

Alimentos ricos en agua

Además del agua, hay alimentos que aportan gran cantidad de agua que nos ayudan a cubrir las recomendaciones de la EFSA, fundamentalmente frutas y verduras. Se estima que los alimentos pueden aportar alrededor de 1 L de agua, cubriendo un 20% de las necesidades totales. Por ello, a continuación, vamos a destacar una serie de alimentos con un alto contenido de agua en su composición:

Como hemos visto anteriormente, el agua participa en multitud de procesos en el cuerpo humano, de ahí la importancia de beber agua en las cantidades recomendadas. Por ello, es muy necesario ser conscientes de que hay que beber agua, incluso cuando no se tenga sed y más en verano, cuando el riesgo de deshidratación es mayor.