Blog de Nutrición para la Vida Diaria

Consejos de Nutrición y Dieta Mediterránea para la Vida Diaria

¿Y el resto de alimentos?

Tras haber introducido frutas, verduras, cereales y alimentos proteicos, nos planteamos la siguiente pregunta: ¿Y el resto de alimentos? Desde Medicadiet os traemos un artículo para aclarar las dudas que os puedan surgir respecto a otros alimentos no tratados anteriormente.

Productos lácteos:

Como ya hemos explicado en posts anteriores, la leche de vaca nunca debe ser empleada como sustituto de la lactancia materna debido a que puede sobrecargar el riñón del lactante y poner en peligro su salud. Es por esto que no se recomienda introducir esta alimento hasta el año de vida, y que cuando se decida introducir empecemos siempre por leche entera en pequeñas cantidades. Los lácteos desnatados no son aconsejables hasta que el bebé cumpla los 2 años.

En cuanto al yogur y al queso fresco, pueden empezar a introducirse a partir de los 10 meses; siempre y cuando no sean un sustituto de la leche materna como hemos dicho antes. Los yogures naturales son un excelente alimento debido al aporte de bacterias beneficiosas que pueden ayudar con las digestiones del bebé.

Sin embargo, no es aconsejable administrar quesos curados, debido a su elevado aporte protéico, de grasa saturada y de sal. Del mismo modo está desaconsejada la introducción en el bebé menor de 3 años los yogures azucarados y de sabores y cualquier otro postre lácteo con azúcares añadidos, incluidos los batidos elaborados con leches infantiles y de continuación.

¿Existe algún alimento desaconsejado?

En cuanto al resto de alimentos que no hemos nombrado, pueden introducirse a partir de los 6 meses en pequeñas dosis y siempre probando tolerancia. Sin embargo, existen algunos alimentos cuyo consumo puede ser perjudicial para la alimentación del infante. Los alimentos desaconsejados son los siguientes:

  • Alimentos pequeños, duros y secos como frutos secos y semillas. Este tipo de alimentos son totalmente saludables para la población general, pero en el caso de los niños pequeños pueden llevar a atragantamiento por lo que no son recomendados.
  • Bebidas azucaradas o sin valor nutritivo como café, té o refrescos.
  • Miel e infusiones como la manzanilla. Este tipo de alimentos son seguros de consumir en el adulto, pero en niños menores de 3 años pueden producir botulismo infantil, una enfermedad que puede llegar a ser mortal.
  • Pescados como pez espada, tiburón, lucio y atún rojo, debido a su alto contenido en mercurio. El mercurio es un metal pesado que el cuerpo no es capaz de eliminar y por tanto acumulamos toda nuestra vida. Es importante que las embarazadas y niños menores de 3 años no consuman estos alimentos para evitar toxicidad en edades futuras por acumulación.
  • Crustáceos y cabeza de marisco. Este tipo de producto puede contener gran cantidad de cadmio, y un consumo elevado puede afectar al riñón y a la mineralización ósea del niño.
  • Acelgas o espinacas en grandes cantidades, por su contenido en nitratos.
  • Carne de caza. Esto es porque la carne puede contener fragmentos de plomo diseminados por la munición empleada en la cacería. Los infantes son más sensibles a este metal que la población adulta, por lo que consumir estos productos podría desembocar en problemas de salud.

También existe otro tipo de alimentos que, pese a no suponer un riesgo inmediato para la salud del bebé, no conviene introducir en esta etapa debido a que no son necesarios para el mantenimiento de una buena salud y pueden crear patrones alimentarios poco saludables que creen problemas en la posteridad. Este grupo de alimentos engloba:

  • Productos azucarados como galletas, bollería o yogures azucarados.
  • Productos comerciales especialmente preparados para bebés. Este tipo de productos tienden a incluir gran cantidad de cereales refinados y azúcares para hacerlos más palatables. Además, suelen venir en forma de preparados o purés que no permiten al niño experimentar con diferentes texturas y pueden hacer que rechacen inicialmente otro tipo de productos menos procesados. Esto no significa que deban excluirse al 100% de la dieta, pero es conveniente dar prioridad a otro tipo de alimentos. Si por motivos de tiempo o cualquier otro percance nos decantamos por este tipo de preparados, es conveniente buscar aquellos que no tengan azúcares añadidos.
  • Sal o productos salados.

En conclusión, los lactantes están preparados para comer la mayor parte de los alimentos a partir de los 6 meses de vida, aunque se recomienda esperar a los 3 años para algunos alimentos que puedan contener compuestos perjudiciales o supongan un riesgo de ahogamiento. También encontramos productos que conviene limitar para la instauración de hábitos de vida saludables y prevención de obesidad infantil y enfermedad cardiovascular.

Artículo por Medicadiet.

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